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Cuánto cuesta el microcemento: los 7 factores que mueven el presupuesto

Es la primera pregunta que nos hacen y la que peor se responde en internet. Aquí está lo que de verdad determina la cifra, por qué desconfiar de un precio cerrado antes de ver la obra y qué debe llevar un presupuesto para que puedas compararlo con otro.

· 8 min de lectura

Salón amplio con suelo continuo de microcemento en tono claro y sin juntas

En Rinteg no publicamos una tarifa por metro cuadrado, y conviene explicar por qué en lugar de esconderlo detrás de un «consúltenos». El material es la parte pequeña del coste. La mayor parte se la llevan la mano de obra especializada y la preparación del soporte, y las dos dependen de cosas que solo se ven pisando el espacio: si el suelo está hueco, si hay humedad, cuántos rincones tiene el baño, si el edificio tiene ascensor.

Cualquiera puede dar un precio por metro cuadrado por teléfono. El problema llega después: para que ese número cuadre hay que recortar en algún sitio, y el sitio donde se recorta es siempre el mismo, la preparación. Es exactamente donde se decide si el revestimiento aguanta diez años o se fisura el primer invierno.

Los 7 factores que mueven el presupuesto

1. La superficie, pero no como crees

El coste no escala con los metros cuadrados: escala con los encuentros. Un baño de 4 m² concentra cantos, rincones, el plato de ducha, huecos de fontanería y encuentros con la carpintería, y todo eso se resuelve a mano, uno a uno. Un salón diáfano de 40 m² es casi todo superficie continua. Por eso el metro cuadrado de un baño pequeño sale bastante más caro que el de un salón grande, y por eso los presupuestos «por m²» engañan justo en los espacios pequeños, que son la mayoría de las reformas.

2. El estado del soporte

Es el factor que más varía y el que no se puede estimar sin visita. Un alicatado firme y plomado necesita limpieza, imprimación y poco más. Un suelo de terrazo con piezas huecas, un recrecido que suena a hueco al golpearlo o una pared con humedad por capilaridad obligan a intervenir antes: consolidar, sanear, en algunos casos resolver el origen de la humedad. Eso puede ser una partida menor o puede duplicar la preparación.

Nosotros medimos la humedad con higrómetro antes de empezar y por encima del 4 % no aplicamos. No es una manía: la humedad por capilaridad es la causa habitual de los despegues, y aplicar encima es tirar el dinero de los dos.

3. Cuántas superficies entran

No cuesta lo mismo revestir solo el suelo que suelo, paredes, plato de ducha y encimera. Cada familia de superficie lleva su preparación y, en zonas húmedas, su sellado específico. Además, cuando el microcemento sube por la pared aparecen los encuentros suelo-pared, que son el punto donde más se nota una mano poco experta.

4. El sistema elegido

No existe «el microcemento» como producto único: es una familia de sistemas con precios y prestaciones distintas. Un bicomponente de alta dureza para un suelo comercial de alto tránsito no cuesta lo mismo que un listo al uso para un baño de vivienda, ni que un microcemento a la cal con acabado tipo tadelakt. Lo explicamos con detalle en la página de microcemento.

5. El acabado y el color

Los tonos claros y uniformes son más exigentes: perdonan menos, marcan más cualquier irregularidad de la llana y suelen requerir una mano adicional para igualar. Los pigmentados a medida encarecen respecto a la carta estándar. Y el acabado —mate, satinado o brillo— cambia el barniz y, con él, el precio.

6. La logística de la obra

Un cuarto piso sin ascensor, una vivienda habitada en la que hay que proteger y desproteger cada día, un chalet a 40 minutos, un acceso complicado en el casco antiguo de Cartagena: todo eso es tiempo, y el tiempo es la partida principal. Si la vivienda está habitada, además, trabajamos por fases para que puedas seguir usándola, y eso alarga el plazo.

7. Lo que hay que hacer antes

Muchas reformas de baño con microcemento incluyen antes cambiar el plato de ducha, mover un desagüe, sustituir grifería empotrada o rehacer una instalación eléctrica. Son trabajos que no son microcemento pero van en el mismo presupuesto, y explican buena parte de las diferencias entre ofertas.

Qué debe incluir un presupuesto para que puedas compararlo

Dos presupuestos con la misma cifra final pueden ser trabajos completamente distintos. Estos son los puntos que deberían aparecer por escrito en cualquiera de los dos:

Puntos que debe detallar un presupuesto de microcemento
Concepto Qué tiene que decir
Sistema y marca Qué sistema concreto y de qué fabricante. «Microcemento» a secas no dice nada.
Capas Cuántas manos de base y cuántas de acabado.
Malla Si incluye malla de fibra de vidrio y en qué superficies. Es lo primero que se cae de un presupuesto barato.
Sellado Tipo de tapaporos y de barniz, y cuántas manos. En zonas húmedas, si el barniz es antideslizante y de qué clase.
Preparación Qué se hace con el soporte actual y qué pasa si al abrir aparece algo peor de lo previsto.
Protección y limpieza Protección del resto de la vivienda y retirada de residuos.
Plazo Días de trabajo y días de curado, que no son lo mismo.

Señales de alarma en un precio demasiado bajo

  • Precio cerrado sin visita. Nadie puede saber qué hay debajo de tu alicatado desde el teléfono.
  • No se menciona la malla. Sin malla de fibra de vidrio, cualquier movimiento del soporte se copia en el acabado.
  • Plazos imposibles. «Tu baño en dos días» significa saltarse tiempos de curado. El curado no se acelera.
  • Una sola mano de barniz. En un baño, el sellado es lo que aporta la impermeabilidad. Ahí no se ahorra.
  • Sin garantía por escrito ni condiciones de mantenimiento.

¿Sale más barato que alicatar de nuevo?

Depende de si hay algo que demoler. En obra nueva, alicatar es más barato: no hay que quitar nada y la cerámica de gama media cuesta menos que un sistema de microcemento bien aplicado.

En reforma la comparación cambia, porque al no demoler desaparecen partidas que pesan mucho: picado, retirada de escombros a vertedero, reposición de recrecidos, y a menudo el coste de no poder usar la vivienda durante semanas. Ahí el balance suele quedar equilibrado, y a favor del microcemento cuando el baño está en la única vivienda de la familia.

Preguntas frecuentes

¿Por qué nadie publica un precio cerrado del microcemento por metro cuadrado?

Porque el material es una fracción pequeña del coste. La mayor parte es mano de obra especializada y preparación del soporte, y ambas dependen del estado real del espacio. Un precio por metro cuadrado publicado sin ver la obra solo puede cumplirse si después se recorta en preparación, que es justo donde se juega la durabilidad.

¿Por qué un baño pequeño cuesta más por metro cuadrado que un salón grande?

Porque el coste no escala con la superficie sino con los encuentros. Un baño de 4 m² concentra rincones, cantos, el plato de ducha, huecos de fontanería y encuentros con la carpintería, y todo eso se resuelve a mano. Un salón diáfano de 40 m² tiene mucha superficie continua y pocos detalles, así que el metro cuadrado sale más barato.

¿Qué debe incluir un presupuesto de microcemento para ser comparable?

Debe detallar el sistema y la marca del material, el número de capas, si incluye malla de fibra de vidrio, el tipo de sellado final y cuántas manos, la preparación del soporte prevista, la protección del resto de la vivienda, la retirada de residuos y el plazo estimado. Sin esos puntos, dos presupuestos no son comparables aunque coincidan en la cifra final.

¿Es más barato el microcemento que alicatar de nuevo?

El material del microcemento es más caro por metro cuadrado que un azulejo medio, pero al no haber demolición desaparecen partidas que en una reforma tradicional pesan mucho: picado, retirada de escombros a vertedero, reposición de recrecidos y, en muchos casos, alquiler de alojamiento mientras la vivienda es inhabitable. En reformas de baño el resultado suele quedar equilibrado; en obra nueva, alicatar sale más barato.

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